jueves, 24 de diciembre de 2015

Detras de cámaras del prorgama de Navidad

Federico sorprendió a todos con un regalo, cómo no aprovechar el momento para un post. Luego de los abrazos y apapaches todos regresaron a su funciones pues el noticiero estaba al aire.
Gonzalo presentaba sus notas de deportes y Rebeca esperaba su turno.
Uno de los chcios de la producción fue a prender las luces del árbol de navidad que adorna el set de espectáculos, cuando de pronto comenzó a sonar un villancico. "SSSHHHHH, estamos al aire". Cosas como éstas ocurren todos los días en un programa en vivo. 


miércoles, 16 de diciembre de 2015

¿Quién dice que las mujeres nos demoramos horas frente al espejo?

Holaaaaaaa. Aquí estoy después de mcuhas lunas. No hay tiempo para nada y peor en este mes pero prometo hacer algunas grabaciones y postear más seguido. Ayer, estuve atracada en el tráfico -a solo 3 cuadras del canal- durante 15 minutos. Llegué tarde al programa de la noche en cable. Entré corriendo, faltando literlamnete 5 minutos para empezar y tenía que maquillarme y peinarme.
Así que aproveché ese moemnto para retomar el blog.

¿Nosotras, demoronas? ¡Bah! Mira cómo 4minutos y  39 segundos fueron suficientes para estar lista. Y con converada y todo. Uno de los invitados a #NPortada también llegó tarde pero como a los hombres no hay mucho qué hacerles, me ganó...sólo por eso.



  

viernes, 27 de noviembre de 2015

Debate Nacional: La Marihuana

Érick no intentó resistirse al asalto cuando a él y a su papá les robaron su camioneta, pero aún así le dispararon. Eran las nueve de la noche y acababan de llegar a su casa en Los Olivos después de hacer unas compras, recordó con voz entrecortada el padre, don Pablo. Los delincuentes no se percataron de que padre e hijo aún llevaban puesto el cinturón de seguridad.

Dos hombres apuntaban a don Pablo con una pistola, lo jaloneaban para sacarlo de la camioneta de su pequeño negocio. Él mismo trataba de zafarse del cinturón. El otro asaltante intentaba lo mismo con su hijo Erick. Don Pablo gritaba: «Llévense todo, no le hagan daño a mi familia». Pero nada los detuvo. Una vez en el suelo, lo golpearon con la cacha del revólver y el que parecía ser el cabecilla de la banda se dirigió al asiento donde estaba el universitario de 19 años y le metió un balazo en la cabeza.

martes, 27 de octubre de 2015

Esas pastillitas milagrosas

Quería controlarlo todo. No es que me cayera mal, pero aquella chica siempre quería decidir qué haríamos: ir al centro comercial, alquilar una película en VHS, invitar a chicos a las reus o no, todo pasaba por su venia. Estaba en el salón de mi mejor amiga del barrio, así que -muy a mi pesar- la veía con cierta frecuencia.

Nunca logré entender por qué era tan popular. No destacaba por su belleza, cada bimestre su libreta estaba llena de rojos, en las clases de educación física no podía ni dar un volantín y sus chistes no eran graciosos sino pesados y hasta ofensivos. Siempre tenía en el rostro un gesto de superioridad, como si viviera con la ceja alzada. Jamás se hubiera llevado la corona de Miss Simpatía pero todos –hombres y  mujeres- querían parar con ella. 

Cuando entramos a la universidad, dejamos de vernos hasta que, gracias a Facebook, nos reencontramos luego de años. No me negué a la cita, porque quería saber qué había sido de mis compañeras de los quinceañeros. Además, imaginé que ya estábamos muy viejas como para conservar rencores de la adolescencia.

Mi amiga del barrio y yo llegamos primeras al restaurante. Luego de un abrazo prolongado e intercambio de halagos -¡estás igualita!- hablamos de ella.
Me adelantó que no debía sorprenderme si en algún momento de la conversación lanzaba algún comentario fuera de contexto, como que el mozo la estaba mirando demasiado y temía le hiciera daño. O que si al retirarnos nos pidiera que subiéramos por otras escaleras porque había visto que “alguien” la estaba persiguiendo.

La ex chica popular del salón sufría de una especie de trastorno emocional que la ponía paranoica. Me quedé de una pieza. Al parecer desde los doce años tomaba unas pastillas para controlar el apetito y eso le habría generado algún daño en el sistema nervioso. Cuando nos reencontramos, estaba en pleno tratamiento de recuperación del trastorno.

viernes, 9 de octubre de 2015

Pareja moderna que respeta espacios, ja

Temblaba y tenía los ojos vidriosos. Tanto que le resultaba difícil tomar la limonada de hierbaluisa que había pedido. Me miraba ansiosa esperando una respuesta positiva. También me puse nerviosa, pues no sabía cómo reaccionaría al escuchar mi desacuerdo de que se hubiera reconciliado con ese chico.

Dicen que las parejas son de dos y que los terceros siempre sobran. Pero ¿qué pasa si una amiga te pregunta qué piensas del novio que no te gusta? ¿Le mientes?

Lo de ellos empezó como jugando. Se conocieron en el trabajo, pero nunca fueron muy amigos. Fue de pronto que comenzaron a sentirse atraídos. Todo el día hablaba de él: cómo la miró, qué le dijo, qué le escribió. Hasta que en una de esas reuniones de fin de año, se besaron. Al día siguiente me llamó para contarme su travesura y como parecía que no se trataba de algo muy serio, prefirió no decir nada al resto de nuestros amigos. Yo fui la alcahueta perfecta. 

Pero las miradas y los coqueteos en el trabajo eran tan obvios que la gente comenzó a especular que algo pasaba entre ellos. Así fue como, luego de seis meses de relación clandestina, decidieron no ocultar más sus besos y abrazos. Se convirtieron en una pareja formal: compartían reuniones familiares los fines de semana, salían de vacaciones juntos, colgaban fotos en el Facebook. Se ufanaban de ser una pareja moderna, que respetaba el espacio del otro. Si él tenía una reunión con sus amigos del colegio, iba solo. Si a los chicos solteros del trabajo les provocaba ir a una discoteca y lo invitaban, iba sin que nadie se lo reprochara. Calculo que por lo menos tres sábados del mes salía solo.

Modelo: F. Salazar

Adiós, abuelo

Mi rutina de los sábados por la mañana era jugar en mi cuarto hasta el mediodía y luego bajar al comedor para almorzar con el resto de la familia. Mi mamá y mi abuela entraban por turnos a ver con qué estaba jugando. Sin embargo, aquel día ni siquiera se asomaron a ver si me había levantado. Fui a buscarlas.

Desde las escaleras noté que no estaban los muebles de la sala ni la mesa del comedor, y vi a unos desconocidos acomodando unos adornos que no eran los nuestros. Le preguntaban a mi mamá dónde debían ponerlos, pero ella casi no podía hablar. Estaba cabizbaja con los ojos hinchados y en la mano agarraba un pedazo de papel higiénico. Llevaba puesta una blusa de gasa negra, una falda y zapatos del mismo color. Cuando me vio trató de sonreírme:

«Espérame arriba hijita, ya voy». Pero me quedé sentada mirando todo.
Mi abuela estaba en un sillón a la entrada de la casa. Era raro verla sentada a las once de la mañana. A esa hora estaba en la cocina o regresaba del mercado. Ahora tenía la mirada perdida y quejándose de dolor. También vestía de negro. Una tía le daba agua con una pastilla. Todo era muy raro.

Fotografía: F Salazar

Estado civil: Soletra trabajando

Empezó a trabajar de reportera practicante. Entraba a las ocho de la mañana y regresaba de madrugada a su casa. Quería aprenderlo todo. Cada fin de mes bajaba corriendo al sótano del canal –donde estaba el área de contabilidad– a recoger su cheque con el sueldo mínimo. Era absolutamente feliz al darse cuenta de que su intuición no le había fallado. Su vocación era ser periodista. Pronto la ascendieron.

Su relación amorosa, en cambio, iba en picada. Su pareja no solo la celaba cada vez que salía a almorzar con sus nuevos amigos del trabajo, también parecía molestarle verla tan entusiasmada con sus nuevas responsabilidades laborales. Además, era claro que le incomodaba que ella empezara a ganar más dinero que él. Creo que todo eso lo asustó.

Me contaba que cuando estaban juntos eran cada vez más frecuentes esos silencios incómodos de una relación que se agota. Ella quería contarle las cosas nuevas que estaba aprendiendo en el trabajo, pero él fruncía el ceño. Pronto empezó a evitar quedarse a solas con él.
A pesar de todas estas señales de que la relación no daba para más, la tomó por sorpresa que él la dejara, sobre todo que se marchara con esa típica frase de “no eres tú, soy yo el del problema”. Lloró a mares. 

Fotografía: F. Salzar

jueves, 3 de septiembre de 2015

Chapa tu choro pero no lo dejes paralítico

La creadora de la página del Facebook "Chapa tu choro" aclara algunos rumore sobre sus pereferncias políticas y le pregunta al Presidente,  ¿en qué país vive?

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Levántate, por favor

Mi abuela, viuda desde los 56 años, siempre vivió con nosotros. Como mis papás trabajaban, ella era la encargada de cuidarnos a mi hermana y a mí. Dedicó su vida a nosotras.
Recuerdo que cuando tenía cinco años, me preguntaba –todos los días– si quería acompañarla al mercado. Por esa época, la entrada al colegio era a las 2 de la tarde. Sabía cuál sería mi respuesta, pero siempre fue juguetona, burlona y de fácil sonrisa: «O te quedas limpiando la casa».

Ella caminaba rapidito y cada vez que salíamos a la calle me decía: «Apura, apura hijita». Yo iba corriendo agarrada de su mano. A ella le debo mi andar ligero. De hecho, mi amiga Carolina dice que mi personalidad no es como la de mi papá o mi mamá sino como la de mi abuela.

Hilda con Fabio

miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Y el anillo?

Rafaela tiene cuatro años, pero a veces parece de quince. A menudo sorprende a su padre  -conservador a ultranza- con comentarios de niña grande: «Ese chico está para comérselo con papas fritas, papito», le dijo una vez jugando a orillas del mar. Él casi se desmaya.

El papá de Rafaela y yo nos conocemos desde que ambos estábamos en el nido, así que tengo la confianza  suficiente para disfrutar de su cara –verde de los celos– al imaginar a su bebé pensando en otro que no sea él. Pero una vez fui yo el blanco de su curiosidad.

Estábamos reunidos con nuestros hijos en la casa de una común amiga. Los hombres hacían una parrilla y las mujeres con los niños. Rafaela comenzó a bombardearme con preguntas:
–¿Tía, cuántos años tiene Fabio?
–Dos, hijita.
–¿Y va a tener hermanitos?
–Aún no sé, de repente.
Luego me miró la mano y preguntó:
–Y tu anillo, tía, ¿dónde está?
Le enseñé el que tenía puesto: uno grande de plata pero refutó:
–Ese no, el anillo... ¿o está en tu casa guardado?
Entonces entendí que buscaba al anillo de compromiso o de matrimonio y me quedé muda.





jueves, 20 de agosto de 2015

La Tere

Eran casi las siete de la mañana cuando un arco iris -en todo el sentido de la palabra- entró al set. Era La Teresita con una propuesta divertida para los niños. Sólo estará cuatro fechas en el Canout.


martes, 18 de agosto de 2015

¿Teta o no teta?

Fabio tenía quince días de nacido cuando afrontó su primer problema médico. Un puntito rojo que le había aparecido en el poto a los dos días de nacido, se había convertido en llagas sangrantes.
Todos los pediatras a los que consultamos pensaban que se trataba de una escaldadura fuerte y nos recetaron todas las cremas dermatológicas disponibles. Incluso nos recomendaron ponerlo boca abajo, sin pañal y bajo un foco alumbrándolo para secar las heridas.

Se me caían las lágrimas cada vez que lo cambiaba y limpiaba con algodón –dejé de usar pañitos húmedos– y se llenaba de sangre. Tenía muchos gases y, aunque los análisis no arrojaban nada inusual, yo notaba en su pañal que algo andaba mal. Lo llevamos a una dermatóloga especialista en niños. Me dieron cita para tres meses después, pero luego de llorarle a la secretaria porque mi hijo no aguantaba más, nos citaron para el día siguiente.

jueves, 13 de agosto de 2015

Una hermana como la mía

Mi departamento de soltera está quedando chico para una familia de tres. Así que cuando sale sol, Fabio y yo salimos volando al parque, como pollitos en fuga para aprovechar los días tibios de este invierno raro de Lima. Lo que más le gusta es jugar a las ‘subiditas y bajaditas’. Agarra su carrito rojo, busca las rampas y se lanza alzando los pies. Ese entretenimiento dura hasta que el juguete de otro niño capta su atención. Yo procuro estar a cierta distancia -ni muy cerca ni muy lejos- para ver cómo actúa e interactúa sin tener a mamita al lado.

Un día estuvo parado largo rato frente a dos niñas. Estaba casi inmóvil, observándolas. Me acerqué despacio. Una tendría siete años y la otra cuatro. La mayor resondraba a la menor porque invadía su espacio. La otra lloraba y trataba de acercársele. La más grande empezó a correr con su muñeca en la mano y la más pequeña la perseguía.

Fabio y yo estábamos sentados en medio del parque mirando la escena. Definitivamente eran dos hermanas. Agarré mi celular y le mandé un WhatsApp a Sofía recordando nuestra infancia. Nos dio ataque de risa y nostalgia.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Rebeca Escribens es présbita, entre otras cosas

La Amistá está en Argentina entrevistando Vicentico, que dich sea de paso es su cantante favorito. Así que por estos días Rebeca Escribens nos acompaña en los espectáculos.

¿Vieron  que se le rompieron los anteojos? jaajaja. Más atolondrada....


martes, 4 de agosto de 2015

¿Quién podrá defendernos?

Acababa de polemizar con un alcalde que asegura que si las Fuerzas Armadas no salen a las calles no habrá solución para la inseguridad ciudadana. Yo estoy en contra de esa propuesta, pues la considero populista. Al término del enlace en vivo fui al baño. En el pasadizo del canal me encontré con un empresario de shows artísticos que vio la entrevista desde un televisor en el área de  maquillaje: «No hay otra forma de parar esto», me dijo.

Me contó que hacía dos meses recibió la llamada de unos extorsionadores. Lo amenazaron con eliminar a sus dos sobrinos más queridos si no les daba diez mil soles y luego le cortaron. Él quiso hacerse el valiente y llamó al número que quedó registrado en su celular para hacerles saber que no caería en su juego. Resultó peor: con insultos le dieron detalles de los movimientos de cada uno de los miembros de su familia. Incluso sabían dónde estaba parado en ese momento: «No estamos bromeando, Calín -sobrenombre con el que lo llaman sus amigos del colegio- frente a ti hay una caseta de serenazgo y nosotros estamos atrás».



lunes, 3 de agosto de 2015

La verdad del ninguneo a Sheyla Rojas

Yo solo estaba leyendo los tweets del 28 de Julio #FiestadelaPatria. Jamás imaginamos que Sheyla nos estaba viendo a esa hora.

martes, 28 de julio de 2015

Wilfredo Pedraza sobre homilía de Cardenal

Fui a curiosear al back stage del estrado de América Noticias y encontré a todos los invitados escuchando la homilía del Cardenal Juan Luis Ciprinai que nuca desaprovecha la oportunidad para dejar sentada su posición sobre diversos temas. Esta vez de la Familia. Wilfredo Pedraza, asesor presidencial, responde sobre calientito qué le parece.

lunes, 20 de julio de 2015

Un entremés con Melcochita

Hoy tuvimos la inesperada visita del gran Melchocita. No estaba previsto que lo entrevistaran pero vino porque -dijo- quería 30 segundos para promocionar su circo. El productor lo escuchó y se mató de risa. Obviamente le dijo que sí.
La amistad estaba al aire pero Melcocha no aguantó la ganas de echarse unos chistecitos.
El gringo Thorndike está perdiendo plata, ¿no?


miércoles, 15 de julio de 2015

El Chisme que molestó a Nadine Heredia

Un post rapidito, las circunstancais lo ameritan. En la mañana tuitié la pregunta que Marisol Pérez Tello le hizo al empresario Rodrigo Arosemena en la Comisón Belaúnde Lossio. Fue leído por la Primera Dama en una conferencia  de prensa. Aquí la previa a la pregunta. Parte de la trasncripción. Saque sus conclusiones.


Transcripción de pregunta a Rodrigo Arosemena


 

martes, 14 de julio de 2015

Mujer que no jode, es hombre

Mi hijo ya cumplió dos años y la típica pregunta de ¿para cuándo la niña? es cada vez más recurrente. La respuesta depende de mi estado de ánimo y de quién lo pregunte. Si es un amigo le confío las razones de la postergación. Si es alguien que apenas conozco, solo le sonrío. Y si se trata de un conocido con quien no tenemos mucha cercanía digo: «Qué flojera». Que en realidad no significa qué flojera tener otro hijo sino qué flojera tener que explicar –una y otra vez–algo tan personal.

Lo alucinante de la interrogante es que viene con adicionales. El primero y más pintoresco es el deseo de que Fabio tenga una hermana para completar «la parejita». Como en los cuentos con final feliz o las fotografías de publicidad de los centros comerciales: papá, mamá, hijo e hija sonriendo a la cámara. Como si una familia de tres estuviera coja.

La que quiere celeste, que le cueste

Cuando supo el sexo de mi hijo, mi mamá desempolvó todos los ropones y mantas que tejió para mí hace casi cuatro décadas. Todo era celeste. En esa época se esperaba hasta el día del parto para saber si tu bebé era hombre o mujer. Ahora resulta difícil imaginar esa situación.

Todos creían –o querían creer que yo sería niño. Apostaron firmemente a las creencias: que si una gestante tiene la barriga en punta o pocos antojos, entonces el bebé que lleva en el vientre es hombre. Además yo era la primogénita, y en la cabeza de mi abuela paterna no cabía otro deseo: que llegara un varón que preservara el apellido. Así que todos se dejaron llevar.

lunes, 13 de julio de 2015

Detrás de cámaras de Promoción de Fiestas Patrias

Aún convalencinete de una infección a las amígdalas, salí a grabar la promcoión del programa especial por Fiestas Patrias. Ya lo deben haber visto en la tele. Fue el día más frío del año...más piña. Me recontra enfermé y falté uan semana. ¡La imágene al aire solo dura 5 segundos! #Cosasdelatele

Antes de caer en cama logré grabar unos segundos de la pausa entre toma y toma.  Así son....


lunes, 6 de julio de 2015

Detrás de cámaras: Pedraza-Quesquén

Saliendo del programa de la noche de canal N encontré a los dos invitados en un cuchicheo divertido. Wilfredo Pedraza y Javier Velasquez Quesquén. En el set de NPOrtada se enfrentan pero saliendo del canal las cosas no son tan dramáticas.

martes, 30 de junio de 2015

Huevos matutinos

El momento más esperado de Primera Edición es cuando Fiorella Rodríguez entra al aire. Además de disfrutar de las ocurrencias de la Amista, a  un costadito del estudio se arma la mesa del desayuno. Todos los días hago lo mismo: ¡Federico, ya llegó la comida! Exclamo y luego picoteo de su sanguche Jajaja








martes, 26 de mayo de 2015

¿Unas galletitas?

Acabo de devorar dos paquetes de galletas rellenas de chocolate en menos de un minuto. Con pena debo decir que la satisfacción de saciar mi antojo de dulce luego del almuerzo está durando poco. Ya imagino la cantidad de agua que tendré que tomar para eliminar el azúcar ingerido antes de que se convierta en grasa.
A mi mente viene la imagen de un saco gris que vestiré en el noticiero y apenas me queda. Si subo medio kilo no me va a entrar. Me angustio y se asoman las ganas de comerme otra galletita. Ya saben, para aplacar la ansiedad.




No escupas al cielo

Mi prima Mónica siempre fue la número uno en el colegio. No sorprendió cuando entró como jugando a la Universidad más cara del país a estudiar Economía. En esa época, el examen de admisión era un trauma existencial. La bromeaba diciéndole que ella iba a mantener a toda la familia y que nosotros -sus 12 primos- no tendríamos que preocuparnos por estudiar.
Su habilidad con los números y capacidad de comprensión lectora contrastaba con sus hábitos y manías. Vivía sola y creo que nunca la vi cocinar, tender la cama, limpiar los baños o botar la basura. Contrataba a alguien que lo hiciera. Mónica siempre fue amiguera, de fácil sonrisa y sobre todo muy relajada. No recuerdo haberla visto llorar por algún problema, menos aun sufrir como una Magdalena por un amor imposible. Hasta que se convirtió en madre.


La sonrisa de mamá

Estoy camino a la casa de mi mamá. Fabio me mira por el retrovisor mientras manejo y cuando cruzamos miradas le sonrío. Noto que mis ojos están cansados y pienso que pasa otro fin de semana casi sin haberlo sentido. Siempre me faltan horas de sueño. Ahora son anécdotas esos sábados y domingos en los que me despertaba a las tres de la tarde de frente para almorzar. Ahora, salto de la cama al escuchar el primer «¿mamá?» del día.
Toco el claxon y a la puerta sale corriendo la abuela con un babero gigante a ver a su nieto mayor. Me encanta que mi hijo me haya quitado el protagonismo en la familia. Luego de los miles de besos y halagos, mi mamá voltea por fin a saludarme. Con cara de compasión me ofrece su cama para descansar un rato.


miércoles, 22 de abril de 2015

No lo hagas por los niños


La última vez que nos vimos me contó que estaba separándose de su mujer. Nos encontramos en una de esas grabaciones interminables del canal, en las que participan perro, pericote y gato. En un rincón del estudio se agarraba las manos mientras reflexionaba sobre lo importante que eran sus hijos. Por ellos, decía, no se iba de la casa. Le recordé que para todos los padres los hijos son lo primero, pero quedarse viviendo una mentira no era lo mejor. 

Chau Primera Dama

Una amiga publicó en Facebook la fotografía de una ex primera dama ayudando a apilar lo que parecían ser donaciones para los damnificados por los huaycos en Chosica. En el post resaltaba su bondad y modestia, revelándose así como su admiradora: comentó que carecía de todo ego y que solo ayudaba porque le nacía. Cuando leí esas palabras pensé de inmediato en su ex pareja -con quien estuvo décadas y que tiene fama de ególatra y petulante. Me dio curiosidad ver qué respuestas traería la imagen.

viernes, 10 de abril de 2015

Más ¡Oh Diosas! que nunca

Hace meses que no grabo cosas para el blog. La falata de práctica me jugó una mala pasada en el programa ¡Oh Diosas!. Estaba entrevistando a la conductoras y cuando quise poner STOP veo que no había grabdo nada , je. Gracias por la invitación, me divertí mucho.



viernes, 20 de marzo de 2015

A las que les gusta el golpe

Desde hacía dos días buscaba preocupada saber qué sucedió con una joven que, con dos meses de embarazo, denunció que su pareja la maltrata físicamente. Si le pegas frente a otras personas a una mujer que espera un hijo tuyo, eres capaz de cualquier cosa y, además, de salirte con la tuya. Tipeaba en Google: «Esposa de Jean Deza + Alianza Lima» pero solo aparecía la noticia que yo misma había presentado.

Falsas apariencias

El protagonista de esta historia es un político reconocido. Fue ministro hace años y hoy escribe en diferentes periódicos. Es un profesor universitario que a menudo analiza la coyuntura nacional en la tele. Cuando lo ven defender a capa y espada la reforma electoral pareciera ser un hombre duro que no aguanta bromas. Su gesto adusto confunde, porque en realidad es una persona muy risueña y amable. Yo diría que es hasta coqueto y divertido. Siempre que nos saludamos tiene una frase de halago. Nuestra amistad es el fruto de las conversación off the record en el área de maquillaje del canal. A veces los chismes políticos son más sabrosos que los de la farándula.

¿Un otorrino o un psicólogo?

Hoy es uno de esos días en los que hubiera preferido no despertar, pero el calor y los gritos de mi hijo golpeando la puerta del cuarto me sacaron de la cama a las 8:45 de la mañana. Normalmente a esa hora estoy trabajando en el canal, pero hace dos días que no tengo voz y no he podido ir a trabajar. Hace poco les conté que estaba con una faringitis terrible. Un mes después me volvió a pasar y me deprime. Por si eso no fuera poco, ayer tuve que soportar los consejos de todos los preocupados por mi salud y poseedores de la solución a mi problema. ¿Otra vez, Verito? No te estás cuidando. Seguro no comes bien. Haz ejercicios. Toma vitaminas. Miel con limón todas las mañanas. Haz natación. ¿Estás durmiendo bien?

Los padres a la cárcel

Es triste escuchar a un médico legista decir que encontró 37 lesiones en el cuerpo de un niño de 7 años. Saber que las heridas son producto de los golpes que le dio su padre es aterrador. Quienes las vimos, hemos quedado conmocionados con las imágenes de la espalda marcada del chico. ¡Qué habrá sentido esa criatura! Y no me refiero solo al dolor corporal: ¿qué preguntas rondarán su mente de primero de primaria? ¿Por qué mi padre me odia? ¿Por qué mi mamá no me defiende? ¿Soy malo? ¿Hoy me volverá a pegar? La policía ha revelado que el niño –entre lágrimas– ha dicho que perdona a su papá.


Siempre me ha fastidiado ver en la calle a mamás jalando de los pelos a sus niños y luego ver a los pequeños llorar mientras caminan tras ellas. Pero desde hace un año y diez meses, que nació mi hijo, se me abre un hueco en el pecho cuando veo esas escenas y en más de una oportunidad he estado tentada a intervenir. Pero me detengo cuando pienso que empeoraría todo.

Fabio en look surfista

jueves, 12 de marzo de 2015

Buscando al Maestro Miguel Ángel



Estoy indignada con el caso de este maestro ejemplo. Miguel Ángel Zevallos postuló a una plaza en Satipo. La escuela se ubicada en una zona de difícil acceso a la que pocos aceptarían ir. Este profesor de vocación no solo cumplía con su labor. Compraba víveres  para sus alumnos y los trasladaba hasta su comunidad. En uno de estos viajes -obviamente por río- resbaló de la embarcación y la corriente se lo llevó. ¡Nadie lo está buscando!

viernes, 13 de febrero de 2015

La Tía Olga


Se casó a los 15 años, con su primer enamorado. Al poco tiempo salió embarazada. Nunca le pregunté si esa fue una época difícil porque yo la veía tan segura de sí misma, dirigiendo sus empresas de vigilancia y limpieza que no me pasaba por la cabeza pensar que llorarabpor la depresión post parto o por el  dolor de pezones al dar de lactar. Ahora que he pasado por esas dos etapas,  hecha un valle de lágrimas, imagino lo duro que debe haber sido para ella siendo aún una adolescente. Pero bien dicen que los golpes o te vuelven un pusilánime o un combativo. Ella era una guerrera.

miércoles, 14 de enero de 2015

Sólo para Mujeres: "Durmiendo con el enemigo"

«No lo soporto» admitía una angustiada amiga luego de tres meses de convivencia con su novio. Me sorprendió porque parecían la pareja perfecta. Tenían personalidades distintas, pero daba la impresión de que ese era el éxito de su relación: el complemento. Yingyang, dirían algunos. Ella, habladora, espontánea. Él, callado y tranquilo. Ella, conflictiva y alborotada, él no se peleaba ni con su sombra. Ella, altanera, él, conciliador. Todo marchaba bien hasta que decidieron vivir bajo el mismo techo.


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