martes, 23 de diciembre de 2014

Sólo para Mujeres: "Disculpen, no sé cocinar"

Uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida me lo dio mi roommate, justo antes de mudarme sola. Al despedirnos mi amigo de siempre, conocido cariñosamente como ‘El Negro’ me hizo una serie de recomendaciones. La más importante fue la que parecería más obvia. La recuerdo -aún ahora- todas las noches antes de irme a la cama: «Verónica, procura no incendiar tu casa, por favor»
No lo culpo. Durante nuestra convivencia estuve a punto de quemar su cocina más de una vez. En dos oportunidades encontró un sartén ardiente sobre una hornilla prendida. Fue a buscarme y me encontró dormida. Al día siguiente le expliqué que mi intención era hacer un omelette. Que dejé la cocina prendida, mientras arreglaba la ropa que usaría al día siguiente en el programa y me olvidé del pequeño detalle. Me disculpé y prometí que no volvería a suceder. Pero ocurrió. Halló una tetera casi sin agua a punto de derretirse. Me contó que tuvo que sacarla con varios trapos envueltos en la mano, porque era intocable. La última vez que me dejó entrar a su cocina olvidé el horno prendido y sí, estaba vacío.


Sólo para Mujeres: "Ellas y ellos"

Francesca lo persigue sin descanso ni disimulo. ¿Les ha pasado a veces que están tan concentradas en lograr un objetivo que se olvidan del mundo? ¿Qué hacen cosas sin importar el qué dirán? Bueno ella estaba así. Desde que se conocen, para pendiente de él. Anticipa que coincidan en algún lugar, crucen miradas y él le regale una sonrisa.
Él, como la mayoría de hombres, ni en cuenta de lo que está ocurriendo a su alrededor. No es que Francesca le sea indiferente, pero vive en lo suyo. Me consta que la quiere mucho, veo brillar sus ojos cada vez que se encuentran. Pero parece que ese gesto le basta para demostrarle cariño. Nosotras somos diferentes cuando se trata de expresar sentimientos.
Nunca me he atrevido a decirle que lo mande al cacho y se olvide de él. Ambos se verán con frecuencia y no quiero generar conflicto. Sin embargo, alguna vez le he aconsejado que lo trate con indiferencia para ver cómo reacciona. Pero Francesca no me hace caso y hace bien. Ella actúa sin malicia y casi por instinto. 
Hace unos días consiguió lo que tanto quería: no solo captó su atención sino que lo tuvo -literalmente- atrás de ella por un rato. Lo increíble es que fue ella la que se aburrió de la situación. Me pregunto si lo único que quería era demostrar control. Sentir que si ella quiere, puede desequilibrarlo en segundos. Acaso solo quiso darse el gusto de tenerlo en sus manos. O quizá solo le gusta perseguirlo. ¿Será que le encanta el camino y no necesariamente el destino?
¿Saben qué hizo? Astutamente identificó qué es lo que él más quiere en la vida y en un dos por tres se lo arrebató. Me encantaría saber los detalles de su hazaña, pero como aún no sabe hablar cuando le pregunté, solo balbuceó algunos sonidos. Francesca es mi sobrina y ahijada de 17 meses de edad y el jovenzuelo aún novato en temas femeninos es mi hijo Fabio, tres meses mayor que su prima. 


viernes, 12 de diciembre de 2014

Las Plumas del Brivio

Me encanta enseñarles el detrás de cámaras de los videos que hacemos en el canal. Pincharle el globo a la "magia de la tele" es divertido ;o).

Gracias a Mathías Brivio y a quien conozco desde 1750 jajajaja

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Sólo para Mujeres: "Ex amor de mi vida"

Piensa en el amor de tu vida. Tal vez está sentado a tu lado. Tal vez juraste nunca volver a verlo. Tal vez él se marchó para siempre y el que está a tu lado es otro. Tal vez la persona en la que piensas no es la que mencionarías cuando alguien más te pregunta. Una vez una amiga, que también trabaja en la tele, fue entrevistada por una revista de publicación mensual. Le hicieron una extensa nota que incluía un cuestionario de preguntas y respuestas cortas conocido como «ping-pong». La idea es que uno responda como un reflejo, sin pensarlo tanto: ¿Libro favorito?, ¿Viaje ideal?, ¿Qué es la televisión? Todo iba bien hasta la última pregunta: ¿El amor de tu vida? Respondió  con cuatro letras: Juan. Cuando lo leí mis ojos se agrandaron hasta ocupar el 90% de mi cara. El tal Juan la había dejado hacía unas semanas.

Sólo para Mujeres: "Mamá de taco 12"

La primera vez que usé zapatos de taco alto estaba nerviosa. No era una reunión bailable con los patas del cole, sino un tono de verdad que incluía chicos mayores de edad tomando cervezas y los extintos «lentos» [baladas]. Era el quinceañero de una compañera de segundo de media que había repetido de año. Yo estaba en las nubes.
Nunca antes me había comprado un vestido de fiesta. Elegí uno que combinara mis colores favoritos: el rojo y el negro. Tenía bobos a la altura de los hombros, como mandaba la moda de la época y terminaba cinco dedos arriba de la rodilla. Mi mamá me llevó a una peluquería para que me peinen y maquillen. Recuerdo que cuando me vi en el espejo salí corriendo del local directo a la ducha de mi casa a sacarme todo. No me reconocí: nunca me han quedado los peinados tiesos y el exceso de sombras. Solo me puse delineador y lápiz de labios. Ahí empezó mi relación tensa con los salones de belleza.
Pero el tema, los días previos al evento, había sido cómo aguantaríamos toda la noche bailando con unos zapatos tan altos. Entre amigas habíamos pactado usar taco cinco. A pesar del dolor terrible al día siguiente en la planta del pie, me encantó usar esos zapatos. Me sentía tan alta, mis piernas se veían estilizadas. Tuve la ilusión de ser grande.
Ahora me río porque esos tacos son nada comparados con los que hoy llevo. En una zapatería siempre pido «los más altos, por favor». Es una de esas torturas femeninas a las que ya me acostumbré y que ahora disfruto. El negro y el rojo siguen siendo mis colores favoritos y los vestidos aún los prefiero cortos. Es mi estilo.
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