martes, 24 de junio de 2014

Una conversa con el "Chizo" Thorndike

Federico se fue al Mundial...mas lechero. Yo aquí muerta de la envidia, jajajaja. Bueno, sirvió para juntarme con un ex compañero de microondas del 2001: Augusto Thorndike, el chizo.


Sólo para mujeres XXI: " Cómo saber si una relación durará o no"

Las siguientes son todas historias reales, con nombres inventados, de parejas que conozco: Fiorella conoció a Esteban en el trabajo. Su amistad terminó en una relación de ocho años. Se casaron y tres años después se acabó el amor. Ahora ni se frecuentan. ¿Es este el típico caso de una relación larga que no llega a buen puerto? ¿Y qué me dicen de Eva? Ella se separó de una relación de 10 años y pronto conoció a un chico con quien tuvo un bebé. ¿Es el caso conocido de la relación que surge inmediatamente después de una larga? Si es así entonces Valeria y Nicolás son unos bichos raros, ellos se conocieron cuando tenían 14 años. Ahora bordean los 50 y siguen juntos, tienen tres hijos y a decir de ellos y su entorno, son felices. ¿Qué caso es este?



Si tu relación no se parece a ninguna de los anteriores no te estrés, ni te emociones porque no significa nada. No hay reglas ni formulas y creo que todo depende el  amor, así de simple y complejo.
Varias veces he tratado de entender qué es el amor y no sé. No me refiero a esas definiciones de carteles de peluche: «Entregar la vida por el otro» o « es el sentimiento más bello del mundo». Al año ese cartelito ya está empolvado y, si vives en Lima, lleno de hongos.

lunes, 16 de junio de 2014

A quince días de la salida de Fabio de UCI

Era la una de la mañana de un lunes, el día anterior Fabio había convulsionado durante casi treinta minutos. Los doctores no tenían aún un diagnóstico. Momentos tensos y tristes. Salía de UCI pediátrico desencajada e impotente. Mi bebé recién había conciliado el sueño, tenía  una vía en el pie por donde le administraban los medicamentos y la fiebre no le bajaba. Entonces vi a mi papá aparecer por el pasadizo.

Me sorprendió porque hacía poco nos habíamos despedido, creo que apenas había pasado una hora. «¿Cómo sigue Fabio?» me preguntó nervioso. «Igual nomás», le respondí confundida. Me miraba con los ojos bien abiertos pero su postura era cabizbaja. Conozco esa expresión, la he visto siempre que hemos pasado problemas fuertes.  Significa: ¿Qué hago para que no sufras? «Anda a tu casa hijita, yo me quedo, ¿acá a dónde vas a dormir?» reflexionó. Intercambiamos un par de frases, le expliqué que ya me había instalado en un sillón. Lo convencí de que se fuera. 

De aquella escena han pasado 15 días y ahora que tengo a Fabio saltando sobre mí, jugando como siempre, la recuerdo y me pregunto si mi papá pensaba que le haría caso. Es decir,  ¿creía que agarraría mi carro, cruzaría la ciudad hasta mi casa y podría dormir tranquila? ¿Que dejaría a mi bebé en cuidados intensivos y a mi padre de setenta y tantos durmiendo en un sillón, doblado en cuatro? Pero en esos momentos, uno no piensa ni razona, solo ama. Lo sé ahora que tengo un hijo.
Se habla del amor de madre siempre y del padre mucho menos. Lo entiendo porque a veces ellos desaparecen o son distantes y hay que seguir adelante. Pero cuando esa presencia es constante, todo cambia. Los papás son protección, fortaleza, decisión. Es la seguridad que me impulsa a «intentar alcanzar el cielo aunque solo llegue a las estrellas».

Disculpen que solo conozcan la espalda de mi hijo pero por acuerdo familiar no puedo mostrar su rostro

Sólo para mujeres XX: "El "luto" luego de una separación"

No soy de las que llora sobre leche derramada. Al menos no en público. Entonces, cuando mi matrimonio terminó hice todo lo posible para estar bien. Eliminé cualquier excusa que pudiera llevarme al pasado. Me mudé de edificio y de distrito. Dejé de hablar con los amigos y familiares políticos que había cosechado durante once años. Fue muy penoso pero necesario.  Borré números telefónicos, amigos del Facebook y retomé amistades descuidadas. No voy a mentir diciendo que estaba en mi mejor momento pero cumplí con eso de «la vida continúa». Cuando no habían pasado ni tres meses de mi separación y estaba ocupada en hacer que mi vida continuara, ocurrió lo que menos esperaba.



lunes, 9 de junio de 2014

Fabio en UCI

La semana  pasada he vivido los momentos más dolorosos de mi vida. El domingo 1 de junio a las nueve y cincuenta de la mañana, la niñera entró apurada al cuarto con Fabio en brazos: “Señora, el bebe está con fiebre”. Mientras se acercaba,  vi a mi hijo con la mirada fija en el techo. Lo  cargué, su cuerpo hervía. No se movía estaba tieso, como agarrotado.  De su boca salía un leve sonido. Daba la impresión que su campanilla estuviera atracada en la garganta,  impidiendo que respirara. ¡Fabio!, dije en voz alta una y otra vez pero no reaccionaba. Sinceramente pensé que estaba agonizando.

Con una mano llamaba al pediatra y con la otra le daba Panadol para la fiebre. Qué ilusa, no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Alfredo terminó de cambiarse y salimos, literalmente, volando a emergencia. Yo estaba en pijama, con botas y sin sostén. El pediatra no contestaba. En el camino, del puente primavera a la clínica angloamericana, llamé a otro amigo pediatra. Contestó, lo puse en alta voz. Le explicamos el cuadro y dijo: Tranquilos, Fabio está convulsionando y pronto va a pasar. Pero no pasó. Quedamos en encontrarnos en la clínica. A la altura de la vía expresa en Surquillo, Fabio comenzó a temblar y le salía espuma por la boca como si estuviera sufriendo  un ataque de epilepsia. Empezamos a rezar.  

Llegamos a emergencia, lo metieron a una sala. Le pusieran Diasepan y no dejaba de convulsionar. Tuvieron que ponerle otro medicamento más fuerte. Lo estabilizaron.

Mi bebé de 1 año y 1 mes de nacido había convulsionado durante casi 30 minutos. Definitivamente no se trataba de una  fiebre alta cualquiera.

Le sacaron sangre. No salía nada. Tomografía, nada. Los doctores dijeron entonces que lo más seguro es que a mi hijo se le había metido algún virus. ¿Llegó al cerebro? ¿Está dañado? ¿Va a despertar? ¿Cómo va a quedar mi hijito? Pensaba lo peor.

Lo trasladaron a la clínica San Felipe, lo recibieron en  emergencia y luego lo llevaron a UCI. Antes de entrar, Fabio abrió los ojos, me miró y preguntó: ¿Mamá? Despertó a las tres de la tarde.
Había que descartar meningitis, herpes 1 y herpes 2. Le sacaron líquido raquídeo de la médula espinal para eso le hicieron una punción lumbar. Los resultados salieron 72 horas que fueron interminables. Salió negativo. El miércoles salió de UCI a cuidados intermedios, el jueves en la tarde a cuarto y el fin de semana  regresamos  casa.



Hoy tengo las fuerzas para escribir esto  porque Fabio se está recuperando. El electroencefalograma salió bien y en la resonancia apareció una cicatriz de medio centímetro que no dejará secuelas.
La neuróloga está casi segura que Fabio sufrió una infección por el virus Herpes 6, el cuadro se llama exantema súbito. Los resultados saldrán en 7 días hábiles.

Si efectivamente se tratara de ese maldito bicho, igual no hay antiviral que lo extermine. Así que solo hay que esperar a que mi bebé lo expulse solito y hasta ahora lo está haciendo muy  bien. Ya no tiene fiebre y solo convulsionó esa vez.  Ahora lo veo jugar conmigo, hacer bromas y pareciera que nunca tuvo nada. Gracias a Dios








Cuando tenga los resultados les contaré a ver qué podemos aprender de ese ese Virus Herpres 6. Disculpen a los amigos y familiares que recién se enteran de lo que pasó. No tenía ganas de nada y el celular solo lo usaba para llamar a los doctores. Gracias a América Televisión y a VIÚ por comprender que no tenía cabeza para otra cosa que cuidar a mi Fabio. 
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